Hay un camino para sentirse orgulloso de la profesión de ventas: la contribución, la autenticidad y dejar una huella cuando se logran resultados.

Existen miles de verdaderos profesionales del desarrollo de negocios y las ventas que honran y son el orgullo de nuestra profesión. Sin embargo, tanto la noción de “ventas” y las carreras de ventas siguen padeciendo de un fuerte desprestigio a nivel social.

Cuando en nuestros entrenamientos preguntamos a los participantes si sus madres tenían para ellos la visión de una carrera vinculada a las ventas casi nadie en la sala levanta la mano. Suele decirse que es la segunda profesión más vieja del mundo, a menudo confundida con la primera. Tal es su valoración social que los clientes han edificado mecanismos muy refinados para rechazar a los vendedores por el temor a que les vendan algo. Como los clientes aman comprar pero al mismo tiempo odian que les vendan, se incomodan cuando alguien los presiona para que decidan o intenta manipularlos. Así, ratifican sus prejuicios: el vendedor es culpable hasta que demuestre lo contrario.

Frente a esas prácticas disfuncionales de venta los clientes respondieron desarrollando comportamientos disfuncionales de compra. El rechazo al contacto personal es uno de ellos. Los RFPs también. Así pues, ningún desarrollador de negocios puede reclamar “yo soy distinto a los demás” y mágicamente ganar la confianza de su cliente.

 

Afortunadamente existen excepciones a esta regla. Hemos encontrado personas y organizaciones que trascendieron esas prácticas disfuncionales de venta y han evolucionado: ahora están ayudando a sus clientes a satisfacer sus necesidades, resolver sus problemas, lograr nuevas metas y alcanzar mejores resultados. Son ejecutivos y gerentes de venta que entienden que las personas le compran a personas, y por lo tanto la conexión emocional y la confianza son un vehículo clave para el éxito. Al mismo tiempo aprendieron que la mejor forma de inspirar confianza es a través de un genuino sentido de misión, dejando huella en la vida de otras personas, proponiendo valor, y comportándose con integridad y autenticidad.

Esos profesionales de venta saben que la gente toma decisiones emocionales por razones racionales, y que la confianza se gana, no se demanda. La persuasión y la mejor influencia posible derivan de la transferencia de sentimientos y emociones, no de la presión o compulsión.

En el contexto de esa re-evolución sobre la labor de ventas, Transelling™ tiene una visión, un sueño: acompañar y ampliar esa comunidad de personas entregadas a la tarea de dignificar la profesión de ventas, logrando que esta carrera pueda gozar del prestigio y reconocimiento que tienen muchas otras.

La filosofía Transelling y sus metodologías van en esa dirección.

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