Ser “transelliano” implica adherir a una forma de ver la profesión de ventas que la dignifica y al mismo tiempo permite resultados extraordinarios.

De acuerdo a lo que opinan muchos de nuestros profesionales certificados, Transelling™ representa lo que significa vivir plenamente esta profesión:

  • Un medio para la autorrealización personal y profesional.
  • La manifestación social de los más nobles valores.
  • El despliegue del enorme potencial que los seres humanos tenemos.
  • Dejar una huella en la vida de otras personas.

 

Se parece más a una filosofía de vida más que a la suma de técnicas o métodos para comercializar productos o servicios. Esta forma de observar la propia vida desde la perspectiva profesional asume la no separación entre trabajo y vida personal como si fuesen dos vidas diferentes, pues cuando existe “sentido de misión”, éste guía a la persona en ambas facetas, integralmente.

Permite a nuestros colegas vendedores internalizar que “la venta”, en una economía de libre mercado, implica uno de los actos más nobles de interacción entre dos personas que, en libertad y por propia voluntad, deciden llevar adelante un acuerdo o transacción en la que ambos ganan. Si uno de ellos entiende que lo que tiene para intercambiar vale más que lo que la otra parte está dispuesta a entregar, tiene la libertad de retirarse de la transacción voluntariamente y coexistir en paz con el otro. Esto obliga a ambas partes a pensar muy bien en el valor que están dispuestos a ofrecer para que el acuerdo sea posible. Nadie puede forzar al otro a aceptar algo que no le conviene.

Por ello la filosofía Transelling™ tiene a las palabras Valor, Libertad y Contribución en su centro, e invitamos a todos los profesionales de venta de Latinoamérica a abrazar esa visión.

Ninguna forma de presión para cerrar ventas o compulsión ejercida sobre el cliente son aceptables dentro de esta filosofía. Además de ser vehículos éticamente condenables, son inefectivos. Las viejas técnicas de venta centradas en la manipulación del cliente no tienen espacio cuando entendemos que cada individuo es un fin en sí mismo y no un medio para los fines de los demás.

Cuando un vendedor o un gerente dicen “soy transelliano” está diciendo que tiene una mirada particular sobre lo que implica la profesión de ventas y está seguro que de alguna forma puede impactar en el mundo haciendo este trabajo. Esa perspectiva se basa en la premisa de que vender implica una intención de ayudar a otros individuos a crear un valor que antes no existía, influyendo positivamente sobre el proceso decisorio del otro (el cliente) para movilizarlo a que explore nuevos y productivos enfoques, que voluntariamente desee comprar y que obtenga un nuevo resultado que antes no tenía.

La contribución antes que la retribución, convencidos de que la perfección del universo se ocupará de devolvernos en la misma proporción.

Ese sentido de contribución es el que también le brinda al vendedor la autenticidad, convicción y fortaleza de espíritu para salir productivamente al mercado a “provocar”, “despertar” y “movilizar” a todos aquellos prospectos que creen no necesitar nada y no estaban en disposición de comprar. La venta provocativa integral es el camino que permite a los ejecutivos honrar estos postulados. Según el diccionario de la Real Academia Española la palabra “provocar” significa: producir algo; buscar una reacción en alguien estimulándolo con palabras u obras; excitar; incitar.

La primera de las acepciones del diccionario habla de producir. Allí está la clave de los vendedores exitosos en el sigo 21: producir un nuevo valor, hasta el momento inexistente y desconocido por el cliente.

Esto le permitirá al profesional de ventas navegar con éxito los desafíos profesionales y personales que estos tiempos demandan.

Descubra más elementos de la filosofía Transelling™ haciendo click aquí download-1459071_960_720